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Mostrando entradas de octubre, 2017

Donde no llega la mirada

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Siempre hay alguien para visitar en las granjas.
Nai viene conmigo y con el padre Coco. También viene Braian. Aparecemos los cuatro, como los únicos cuatro enanitos que le quedaron a Blancanieves.
La Macabra se encarga siempre de las mujeres. Ella es como una kunoichi para el femenino de ese mundo y también es la que pelea por las todas que nunca están incluídas en el discurso de los todos. Los todos, como dice Naiara, son solamente masculinos.
La presidenta dice todos y todas para quedar bien, agrega Nai, cuando se refiere a las cadenas nacionales de la presidenta de los todos (de las todas no) de los argentinos. Y siempre dice Nai: Andá a preguntarle a Susana Verón*, la mamá de Marita, en dónde están las “todas” del discurso.

Susana, la nuestra, mató a José.
La bautizaron Susana —que es un nombre de la época de mi vieja y que ya no se usa ni en el barrio ni en ninguna parte— porque su abuela se llamaba así. Su abuela, la Susana, la que le cría a la beba porque ya no la puede tene…

¿Dónde queda Lituania?

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—El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen —dijo el Correntino Leiva y miró para afuera del salón de la Coope con un reojo feo de esos que en vez de reojos parecen escupidas.
Los chabones que estaban con nosotros tratando de armar el Día del Niño, le siguieron la mirada al Correntino como un montón de perros y terminaron allá, en la puerta, donde se había parado él, El Lituano.
De los grupos de la Coope se había ido ya hacía un tiempo que se empezó a hacer largo, no tanto porque el Lituano no volviera, sino por él mismo, por las cosas en las que andaba haciéndose ver como de otro palo, uno que le daba más plata y más chapa que el trabajo social. Un “trabajo posta”, como le supo decir a Pakito alguna vez en que Pakito le recriminó la onda que curtía. Después, el mismo Pakito nos vino a contar: “Nico, el Lituano, se cruzó de vereda”.
—¿Y ahora qué quiere este?.. Che, Lituano, acá no hay nada para vos. No vendemos falopa, no les pegamos a los viejos, no afanamos a los cha…

Sabonim

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La conversación empezó con algo como “ah... pero sos un pelotudo importante”. Viene a ser una expresión propia de mi maestro, quien enseguida agregó “Pero mirá que te lo dije, pendejo y la puta que te parió (en su idioma no hace huelga ninguna palabra). Te lo dije, te lo avisé, te lo expliqué y… ¿qué va y hace el señorito?.. Justo lo que no tiene que hacer. Como si nunca lo hubiéramos conversado. Como si nunca te lo hubiera explicado. Me cago en Satán."
Yo, mudo.
—A ver… la puta que te parió, enseñame el quilombo, querés.
Yo le extendí la notebook y el tipo frunció bien la jeta mientras mascullaba: Serás… la concha de tu madre, mirá que te lo dije… serás pelotudo…
Bastante me sentía yo como él decía.
—Ya sé que la experiencia de otro es solamente una anécdota, pero, pichón… te lo expliqué clarito. No te metas en más quilombos porque de uno te saco, de dos no.
Después dijo lo de que yo era peleador pero demasiado sensible y que no tenía cuero, todavía, para salir del barro sin te…