Agitando un pañuelo es estar agitando un pañuelo.

Las cosas no cambian. No hay intenciones de que cambien las cosas para bien. Siempre es más fácil mantenerlas igual, evitar los riesgos que implica el compromiso, seguir el río abajo porque no se precisa oponer resistencia al arrastre y solamente, dejarse bogar, entre cosas que no cambian.

Yo voy dejando cosas atrás aunque el arrastre y bogar no saquen ampollas y las dejo porque como decía un profesor mío de la facu, el que sabe trabaja y el que no sabe, “enseña” y enseña ocupando los lugares de los que realmente saben lo suficiente como para hacerlo, pero que, porque saben, están trabajando en vez de enseñar y, eligen -como elijo- dejar cosas atrás.

Enseñar algo, cuando se sabe algo de verdad, es una vocación. Transmitir los conocimientos es una vocación. Saber, inclusive, es una vocación, porque saber o dominar algo, es un hecho implícito a haberlo estudiado a fondo, conocido a fondo y haber desentrañado sus palabras difíciles, hasta saber que es una vocación.

Es evitar servirse de una excusa ya que es más sencillo que el río se lleve el barquito de los buenos propósitos en vez de ponernos cabezaduras intentando remontar la corriente para llegar al puerto prometido sin servirse de una excusa.

El puerto prometido nunca fue una opción para los que se lo prometieron a nuestro humilde modo; solamente está en nuestra imaginación de patrón de barco, que aprendió contra la corriente a alcanzar lo que nos proponemos, aunque sea a nuestro humilde modo.

A lo que se dijo y se creyó sobre navegar contra la corriente, está adherido el problema de la fidelidad con lo que se dijo y se creyó.

Terminó resultando otra falacia de las tantas a las que los que enfrentamos la corriente nos vamos acostumbrando y dejamos atrás, en esas orillas a las que no regresaremos para escuchar que aquello en que creemos termine resultando otra falacia.

Hemos entendido que no hay intención de que las cosas cambien para bien. 

Las cosas no cambian.







Comentarios

  1. Me gustó la construcción del escrito, asī como vas desarrollando las conclusiones a las que llegas, y la paradoja - creo que se podría llamar así - final. Gran saludo, amigo. Nos leemos !!

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    1. Hola Josetxu. Es un ejercicio epanadiploico, como las circunstancias que cuenta o como la vida misma.
      Gracias por leerme, amigo.
      Un abrazo grande.

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  2. Creo, Simón, que tienes asentados muy bien algunos pensamientos que a algunos nos costó conseguir toda una vida y algunos viajes al Infierno. Te daría mi opinión particular sabiendo que quizás no te aporte nada, estoy empezando a pensar que soy un tipo extraño, que nunca he querido remar contra el viento, simplemente nunca me han sido favorables, y vivo en un lugar donde, siguiendo un modelo conservador, clasista y militarista, está entregando el timón, mientras protegen sus privilegios, a otra cultura que no concede la mínima presencia al milagro de la diversidad y en la que la palabra democracia aún no tiene entrada en sus diccionarios. Estamos de acuerdo en que para avanzar es necesario el riesgo, que una vez alcanzado un objetivo todo se corrompe si nos recreamos en la autocomplacencia, estoy convencido de que en mi país muchos de los problemas tienen su origen en la tolerancia con la que se acogen los excesos y la falta de escrúpulos de la clase política. Los ricos ya sabemos quiénes son, y qué podemos esperar de ellos, los pobres se han amoldado a su papel entregados a una demagogia del más puro espíritu romano y la clase media nunca supo quiénes eran Frank Capra o Franklin Delano Roosevelt.

    ¿Para qué cambiar si tengo un buen coche, vivienda secundaria y vacaciones en un hotel con piscina? Pero el edificio que los sustenta anuncia sus ruinas y no puede reflejar en sus cristales la presencia de la moral.

    Buena reflexión con un regusto interesante entre lo político y social y muy bien situados los enfoques para afrontar un escrito de peso y comprometido.

    Un abrazo, Simón, enhorabuena por tu valentía y tu buen hacer.

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    1. Hola Francisco. Los sistemas están diseñados como las epanadiplosis y creo que por eso elegí esa forma para escribir este texto. Parece que vas a dar la vuelta pero siempre reaparece la consigna con la que terminaste la última carrera.
      Por una cosa o por otra, creo que todos los políticos pertenecen a una misma casta, raza, especie, o algo así, porque basta que alcancen el poder para transformarse en exactamente lo mismo de lo que renegaban cuando no lo tenían, mientras nos prometían a todos los demás que "llegaban para cambiar las cosas".
      En la parte del llano, el fenómeno es el mismo. Y no creo que sea por la ausencia de modelos. Creo que es parte del hombre. Una conducta natural. Las grandes revoluciones terminaron en estruendosos fracasos o, lo que es mucho peor, convirtiéndose en algo más nefasto todavía que aquello que las llevó a producirse.
      Como bien decís, yo creo que la amoralidad es transversal y atraviesa todas las capas. Aún en las cosas más chiquititas y estúpidas, terminás viendo como lo que se escribió con la mano, enseguida se borró con el codo.
      Es el problema que tenemos los que intentamos mantenernos creyendo en algunos valores.
      Toda la vida me sentí un bicho raro pero de un tiempo a esta parte, además de un bicho raro parece que fuera venenoso, porque cuestionar los modelos se termina pareciendo a eso, aunque lo hagas no desde una ideología, sino desde el más puro humanismo del sentido común.
      El sentido común aparece como un elemento pernicioso, si no está teñido de una ideología que raye en el fundamentalismo y en eso de "si no estás conmigo estás contra mí", que parece arrasar con cualquier nivel medio de pensamiento racional.
      Para mí, lo peor de todo es lo que te digo: que la manifestación de la enfermedad que destruye el tejido social aparece hasta en lo más chiquitito, lo más insignificante, lo más estúpido que uno se pueda imaginar.
      O sea, todo está corrompido y si alguien abre la boca desde alguna posición que no sea las imperantes e instauradas por esa putrefacción, directamente está de más.

      Un abrazo muy grande, amigo!!

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  3. ¿Espanadiplosis? una palabreja que desconocía y que has aplicado al título 'me encantan tus títulos"

    Es éste un escrito diferente a los que hasta ahora te he leído compañero. Tengo la impresión, por tus escritos, que eres un hombre por un lado de acción y resolución,(el bombero, donde se necesita conocimientos y rapidez), cohabitando con el poeta dilatante y dilatado, ambas dualidades perfectamente factibles y eso te da una dimensión más profunda como hombre y también como escritor. Y hay, o me parece ver, no solo una crítica social a la dilación socio-política donde no se toman decisiones fácticas efectivas cuando se deben tomar, sino un desencanto casi personal.
    Probablemente esté inventando premisas ajenas a tu texto, pero eso es lo que tiene el escribir, que los lectores interpretamos.
    Un fuerte abrazo compañero.

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    1. Es una figura retórica, Tara. Está aplicada desde el título hasta el final, en cada comienzo y final de párrafo. Me pareció muy interesante para marcar la circularidad de muchas situaciones en que se dice mucho pero no se hace nada para cumplir lo que se dice.
      Aunque el rango para ver ese comportamiento es amplio y cruza todos los modos del hombre, las posiciones de poder son el ejemplo más típico.
      Gracias por venir, amiga!!
      Un abrazo grande.

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  4. ...leyendo los comentarios y las respuestas creo que no iba desencaminada :)

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  5. Las ideas que expresás las tenemos muchos de aquellos que entramos en la categoría de los bichos raros. Es muy triste lo que se está viviendo y para remar contra la corriente hay que hacerlo en conjunto.
    Quisiera decirte más cosas, no estoy en mis mejores condiciones pero me llegó mucho lo que escribiste tan lúcidamente.
    Un gran abrazo, Simón.

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    1. Hola Mirella!! Che, qué mal que estés con problemas otra vez, amiga. Te mando toda la onda para que superes el trance.
      Muchas gracias por leerme y comentarme.
      Un abrazo grande de este bicho raro!!

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  6. Las cosas son como un "continuum", todo se repite alguna vez.
    Charly García dijo una vez que la vida política argentina era como un "giródromo".
    Nos vemos envueltos casi siempre en las mismas miserias.

    Un abrazo grande, Simón!

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    1. Hola Fer!! Como te contaba, mi viejo me hablaba mucho de la historia reciente y de cómo "la vivió de primera mano". Y es cierto, si uno se pone a indagar en la historia remota de estos 200 años, Argentina sigue donde estaba en 1810.
      Para mí, no madura en ningún sentido. Todos están demasiado ocupados en querer tener razón y nadie piensa que la razón de un país se construye entre todos.
      Un abrazo grande!!

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  7. Esta breve (y acaso árdua) reflexión acerca de la enseñanza me ha dado que pensar. Subyace detrás de ella un escenario tanto pedagógico como social y acaso un cierto desencanto frente a la realidad. Deduzco que lo pedagógico no es, necesariamente, la contextualidad técnica. Epicuro gustaba de caminar con sus alumnos por el famoso Jardín. Impartía clases de ese modo. Siempre admiré esa docencia informal del maestro. Aún cuando yo no profese su filosofía. La "paideia" de los griegos buscaba formar ciudadanos. Tanto en sus obligaciones civiles como en lo espiritual. Eran otros tiempos, claro. Y hay un abismo entre aquella sociedad y ésta. Pero no vendría mal intentarlo.

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    1. Imaginate Néstor, que si un tipo como yo, que recién empieza y se larga con toda la vocación del mundo a aportar su esfuerzo, descubre que los pececitos de colores saturan los oceános y que en vez de pececitos (aunque sean de colores) son todos hologramas, termina por pensar lo que escribí: que hasta la esperanza se está volviendo un holograma.
      Y hablo de todos los órdenes, más allá de lo político. De todos los órdenes en que eso pasa, en que te dicen una cosa, te hacen jugar y después resulta que todo se queda como está y el único fuera de cuadro sos vos.
      La reflexión me nació por un hecho muy puntual y demasiado supérfluo como para darle entidad, pero, después, me puse a pensar que todo es así, de lo chico a lo más grande y que es, si no le podemos llamar patrón, por lo menos digámosle conducta.
      Y lo peor, al menos en mi conclusión, es que los que queremos modificar eso en algún sentido, emparejar la cosa para arriba o como le quieras decir, somos los que al final nos tenemos que terminar yendo, por la incapacidad de amoldarnos al ¿para qué lo voy a hacer mejor si así no da problemas?
      Gracias por venir a leerme.
      Un abrazo grande!!

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  8. Buena reflexión .Un abrazo Simón

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    1. Hola Eli!! Gracias a vos por leerme, amiga.
      Un abrazo grande.

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  9. Veo que no solo en tus relatos se esconde siempre una crítica social, sino que también en tus reflexiones destilas con mucha precisión aspectos de la vida misma ante los que muchos tendemos a rebelarnos. Es verdad que ir contracorriente es cansado, es arduo, es tan difícil a veces que te dan ganas de tirar la toalla. Pero también creo que es liberador, que en esa soledad del que piensa diferente se encuentra una salida a la norma, a lo absurdo de lo establecido, un escape que nos hace diferentes pero más críticos, y por tanto, más difíciles de engañar. El borreguismo tampoco hace feliz a la gente, aunque pueda parecer lo contrario.
    Abrazos fuertes, Simón.

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    1. Hola Sofía!! Totalmente de acuerdo. Ser diferente hace la diferencia, introduce otra forma de ver y de hacer y por sobre todo, de pensar sin que el molde o lo preestablecido piense por vos.
      A mí los borregos me vuelan los pelos, tanto como los temerosos de la mirada social.
      Un abrazo grande!!

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