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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Moviola

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Dos guardias infernales y después ni en los sueños hay calma. Quedás anclado en tu zona de violencia. Si fuera Gildardo López Reyes, un amigo mexicano que escribe reflexiones sobre la vida diaria, diría que te quedás de frente con tu monstruo.
¿Cómo bajás del tren? Te tenés que tirar y te hacés mierda o decidís dormir hasta que el tren termine el recorrido y se aplaque el chirrido en tu cabeza, pero el tren va tan rápido que te sacude para todos lados en la vía podrida de tu vida y ese acelere inútil te tiene así, hasta que en un paso a nivel sin barreras, como todos los tuyos, te la das con un bondi o se la das a un bondi y lo dejás volcado sobre un costado de la realidad.
Capaz que pasó eso, porque yo soy un tren que en la ciudad va a paso de hombre y cuando cruzo los pasos sin barrera vengo con la bocina a full cien metros antes porque de verdad sé el poder del hierro de mi locomotora. El que se cruza, fue.
Algo mío se sale de control y lo abarajo como uno de esos chascos a resort…

Aniversario

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Nai me dijo que no fuera solo, que ella me quería acompañar. Yo le dije que no, que son cosas que hago solo porque las necesito hacer solo.
Nai insistió. Dijo muchas veces “dejame ir con vos, Santu”, porque ella, nadie mejor que ella ni nadie más que ella, me ha visto llorar lo que he sido capaz de llorar por mi viejo.
Le dije que no.
Ella se retrajo, dijo “bueno” y yo dije: “para mí es importante hacerlo solo, Nai…No te enojes”.
Ella me acarició.
—¿Cómo me voy a enojar, Santu? —se asombró— Hay dolores que se cargan de a uno… no se delegan ¿Cómo me voy a enojar, boludo? ¿Por quién me tomás?
Pensé que hacía referencia a la Katita pero me lo saqué al toque de la cabeza, porque Naiara sabe que nada que ver, que nadie más que ella sabe cómo abrirme el corazón con esa llave verde de sus ojos.
Mientras caminaba por el pasillo del cementerio hacia la tumba, vi a un tipo parado delante, que se arrancaba las lágrimas con una de las manos y con la otra sostenía un ramito que no depositaba en …

Inteligencia sin claridad.

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La Macabra estuvo un rato haciéndose la boluda, seguramente porque el Chinito se la apalabró por el camino y le batió cualquiera por mi estado de ánimo.
Ella venía con sus bardos propios y estaba como yo, a medio hundir, escorada mal por sus asuntos, porque Nai siempre tiene sus asuntos y solamente si se le queman todos los papeles, se refugia en mi casa, como un pájaro. Yo siempre pienso que Nai se refugia en mi casa como un pájaro al que mutila una tormenta.
Yo estaba ya marcando con los chicos, cuando ella llegó a la clase de taekwon-do. No la miré, porque cuando uno está marcando, está marcando y nada más, pero sentí que su cuerpo entraba en nuestro aire, igual que una paloma entra en esas construcciones antiguas de la ciudad, como la Sala Lavardén o el Museo de Ciencias Naturales, o la iglesia del barrio de mi vieja, donde mi tía es catequista, o en la facu donde yo estudio Letras.
Cuando le dije a mi vieja, después de que me voló los pelos con que no ejercía de psicólogo, que …

Agitando un pañuelo es estar agitando un pañuelo.

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Las cosas no cambian. No hay intenciones de que cambien las cosas para bien. Siempre es más fácil mantenerlas igual, evitar los riesgos que implica el compromiso, seguir el río abajo porque no se precisa oponer resistencia al arrastre y solamente, dejarse bogar, entre cosas que no cambian.
Yo voy dejando cosas atrás aunque el arrastre y bogar no saquen ampollas y las dejo porque como decía un profesor mío de la facu, el que sabe trabaja y el que no sabe, “enseña” y enseña ocupando los lugares de los que realmente saben lo suficiente como para hacerlo, pero que, porque saben, están trabajando en vez de enseñar y, eligen -como elijo- dejar cosas atrás.

Enseñar algo, cuando se sabe algo de verdad, es una vocación. Transmitir los conocimientos es una vocación. Saber, inclusive, es una vocación, porque saber o dominar algo, es un hecho implícito a haberlo estudiado a fondo, conocido a fondo y haber desentrañado sus palabras difíciles, hasta saber que es una vocación.
Es evitar servirse de…