Pasajes raros

El Chinito vino temprano, cuando yo todavía estaba durmiendo porque la guardia me dejó out.

Su casa y la mía lindan por el fondo, porque el barrio se construyó así: casas que lindan por los fondos, tapial mediante, dentro de un mismo lote, a dos casitas por lote, con salidas por distintas calles.

El barrio no se construyó con esas manzanas regulares del resto de la ciudad o como son en el centro. Son como más apretadas, en lotes y en calles. Las manzanas del barrio no son manzanas. Son chiquitas y a lo largo, no cuadradas, sino en franjas.

Igual los viejos del Chino y mis viejos pagaron las casitas que eran de tres dormitorios, por la cantidad de hijos. En aquel momento todavía estaba viva mi hermana.

Creo que ayer en la Coope, el Chinito medio que se dio cuenta de que yo ando raro. Me preguntó, pero yo no le supe explicar qué me pasa. Dije “nada, por?” como haciéndome el desentendido y el Chinito se me quedó mirando, raro él también, porque sabe siempre cuando yo le birlo la posta o no le quiero contar o estoy así, como ahora, raro, difícil, enojado conmigo o con no sé quién de mí, pero seguro que con alguna parte mía de las que no resuelvo bien. Como es mi mejor amigo, se da cuenta enseguida de todo.

Antes de saltarse el tapial, pegó varios gritos desde el fondo y después escuché lo que siempre le dice al perro para que no se lo morfe cuando salta: “Soy yo, Apo…el Walter… decile a Santi que vine”. Como si el perro fuera el portero y lo conociera por un nombre por el que nadie conoce al Chinito, sacando su vieja y mi vieja.

Abro los ojos y él ya está en la cocina. Lo escucho que pone la pava en el fuego, para hacer los mates y me grita de nuevo: Santi… traje tortas dulces de la Loli.

La Loli hace las mejores tortas fritas del barrio y cuando alguien llega a tu casa con ellas, es porque te quiere hacer un mimo. Hay muchas consignas así entre nosotros.

Me levanto para no dejarlo ahí y él me mira mientras sacude el mate para acomodar la yerba y el polvillo y empieza a cebar de frío, como los uruguayos (dice él). Yo, la verdad, no sé cómo ceban el mate los uruguayos pero sí sé que por eso no me gustan los mates del Chinito a mí. Hasta que los calienta te repugnaste por el camino con el agua tibia.

—¿No te vas a vestir, amigo? —me pregunta.

Sabe que tengo mis manías y no soy muy de andar en calzones y descalzo por mi casa, así que más a favor de su teoría de que algo muy malo me pasa y por eso insiste con ¿qué onda, amigo?¿qué tenés, boludo?

Yo sigo sin saber qué decirle, así que prefiero decirle “calentalo bien”, señalándole el mate que me está por extender.

Él le da una torta de la Loli a Apolonio, que está meta reclamar que lo conviden.

—¿Te peleaste con la Maca? Se enteró de que te estás comiendo a la Katita y cagó la fruta… Con lo que la Nai odia a la Katita.

—Nada que ver, Chino. No batás fruta.

—¿Y entonces qué te pasa, boludo? Estás de bajón, amigo… Re de bajón  ¿Te habrán hecho un daño? ¿Querés que la veamos a mi vieja a ver qué dice?

—No digás boludeces, Chino.

La mamá del Chino tira las cartas y según ella misma, predijo la muerte de mi hermana y la muerte de mi viejo, porque las vio en las cartas cuando se las tiró a mi vieja, pero que no se lo pudo decir “porque Verónica era mi amiga”. Siempre dice que si se lo hubiera dicho, a lo mejor mi hermana todavía estaba viva , “aunque no se puede contra el destino que nos marcan los arcanos”.

La mamá del Chinito es la bruja oficial del barrio, así que el Chinito cree en todas esas cosas de las magias y los “trabajos” porque se crió viendo eso y se le metió adentro como una verdad.

—Vos sos re pila, amigo… Re luchador. Nos llevás a todos puestos en la Coope. Me asusto cuando te veo así, boludo.

El Chinito me insiste con sus preocupaciones y se fija en el Apolonio, que tiene la cabezota apoyada encima de mis piernas y me mira con esos ojos tristones y bolsudos que me pone cuando me acompaña en la mala. Pone la misma cara que le ponía a mi viejo cuando ya estaba tan enfermo y el perro no lo dejaba ni un ratito.

—Ya se me va a pasar, Chino. Solamente estoy triste —le explico.

—¿Pero por qué? ¿Qué te pasó, amigo?

Yo pienso, busco, descifro adentro mío cuándo fue que me desperté con esta sensación de pérdida, de haber perdido no sé bien qué.

Sé que lo de transarme a la Katita fue porque me siento así y pensé en la receta práctica de que el sexo te saca el malestar y te alivia la angustia. Pero no me resultó, ni la primera ni la segunda ni la tercera vez. Directamente no me resultó más que en el ratito en que me la transé. Cuando me desperté, estaba peor y encima la minita ya se estaba haciendo la película de que le había ganado en mi corazón a La Macabra.

—No podemos hacer más de lo que hacemos, amigo. No podemos hacer más de lo que hacemos por este barrio —me dice el Chinito y me ofrece un mate— Pero pensá, amigo… lo que hacemos es re importante ¿Cuántos pibes ya se vienen con nosotros? Poquito a poquito, amigo… La cosa es que no nos quedemos quietos, que le demos para adelante, que la peleemos todos los días un poquito más.


Yo me río. Se me hace super raro escuchar al Chinito repitiendo de memoria mis discursos como si hubiera descubierto lo que me pasa a mí sin que yo pudiera decírselo.



Glosario:

Birlar la posta: escamotear la verdad

Morfe: coma

Estar comiendo: teniendo sexo

Cagar la fruta: arruinar algo

Batir fruta: decir una cosa por otra, hablar tonterías

Hacer un daño: echar un maleficio, trabajo de brujería

Re pila: luchador, que no se rinde, que va siempre para adelante

Transar: ligar

Minita: chica joven




Comentarios

  1. La gente que nos conoce sabe que algo traemos aunque no digamos nada, como que se nos nota en el gesto o en la voz quizá. Pero me he quedado igual que tu amigo, sin saber qué ha sido eso que te tiene (o te tenía) así, qué te ha hecho caer con la Katita.
    Un placer leerte Simón. Un abrazo.

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    1. Hola amigo!! Gracias por leerme. Es cierto. Los que nos conocen saben cuando nos está pasando algo que nos afecta. A mí todos dicen que se me re nota cuando estoy cruzado. A veces, como en este caso, no es algo concreto sino una cosa como una sensación de malestar íntimo que pienso que viene por un montón de motivos que capaz no tienen nada que ver unos con otros, pero que sumados hacen eso. Te ponen re mal.
      Un abrazo grande!!

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  2. Hay penas que se van incubando como algunas enfermedades: no sabés muy bien qué te pasa, hasta que de pronto eclosionan.

    Me gusta esa forma de tirar información de los personajes (por caso, la madre del Chinito) a partir de una línea de diálogo. Creo que eso le da dinamismo a estas narraciones.

    Una nota arquitectónica: acá, por el barrio de Floresta, algunas cuadras tienen ese formato de ser más bien rectangulares. Tienen la cualidad de ser más frescas en verano, y más silenciosas, ya que en general están rodeadas de las calles principales y no circulan tantos vehículos por ahí.

    Fuerte abrazo, Simón!

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    1. Hola Fer!! Qué bueno que viniste. Es como lo decís. La sensación se incuba, empieza como una molestia y se va agrandando cada vez más sin que vos sepas bien qué te está pasando y por qué. Un malestar difuso, le diría, en el que terminás todo enroscado y trabado.
      Claro, debe ser como acá lo que me decís de ese barrio. Las callecitas son internas, entre los rectángulos y las calles principales están más afuera de lo que propiamente se puede considerar el barrio.
      Un abrazo grande!!

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  3. Estan esos días, en los que pones el pie con cuidado, para que el resultado no sea el izquierdo ó el invisible. Ese, que nos levanta sin radio que transmita lo que queremos arrancar.
    Bueno, también está la conciencia que te aniquila la tranquilidad y es la que no se puede engañar. Esta bueno eso, de que no te quedes quieto, en este caso, sigue escribiendo Simón. En Colombia decimos para animar: Relax, cogela suave llave!.

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    1. Hola Gaby!! Tal cual. Hay días de esos en que te levantás con el pie izquierdo y no hay forma de arreglar la cosa. A veces al malestar lo producen una serie de insatisfacciones que nunca terminamos de resolver del todo y siempre están ahí, como algo latente que cada tanto cobra fuerza y ataca.
      Un abrazo grande!!

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  4. No siempre se puede estar pum para arriba, hay momentos en que algo muy profundo empieza a moverse y hasta que no se defina no se sabe bien qué es... o se sabe, se intuye y nos hacemos los boludos para no encarar el problema.
    Algo que no hicimos, no dijimos, una decisión que no nos animamos a tomar.
    Es más fácil salir y transar con alguien y como bien decís el alivio, la distracción dura un ratito. Igual que tomarse una aspirina para curar un tumor.
    Describiste muy bien el estado de ánimo, la percepción del Chinito, y coincido con Fer, la forma que pasaste información sobre la distribución del barrio, la madre "bruja".
    Un gran abrazo, Simón.

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    1. Hola amiga!! Es así. Uno busca escapar de la falta de aire y se pone a respirar en cualquier lado, jajajajajaja. Después, eso se suma también a todo lo otro que te tenía mal.
      A veces el malestar es como una percepción, algo que no le podés atribuir concretamente a nada, por más que busqués. A veces te parece que es por tal cosa, que diste en la tecla y cuando lo terminás de resolver, ves asombrado que todavía el malestar está ahí y que eso que resolviste, no era.
      Mi viejo le decía "efecto esponja". Una vez hasta me dijo: m'hijo, si yo hubiera sabido que le iba a heredar el efecto esponja, no lo hubiera traído al mundo".
      Hasta ese punto mi viejo tenía la convicción de que hay algunas personas que por su constitución espiritual tienen la capacidad de absorber las angustias del medio ambiente y limpiarlo (hablo por boca de mi viejo, amiga) y por supuesto, terminan hechos bolsa, hasta que se reponen y pueden seguir ejerciendo esa función.
      Un abrazo grande!!

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  5. Hola Simón. Tienes una manera muy particular de describir no solo a los personajes y sus situaciones, sino a los paisajes que conforman tu entorno. Tu barrio es un elemento fundamental en tu vida, casi un “prsonaje” de peso. Lo demuestras y lo muestras en la descripción de las casitas colindantes de tu calle. Y los vecinos eran más que vecinos corrientes, nada que ver con esos vecinos de los edificios donde ni siquiera se conocen a no ser que coincidan en el ascensor.
    ¡Qué bueno como el habla el chino al perro! Jeje, y que grande la descripción de los ojos del Apolonio.
    Me parece que ya te lo he dicho alguna vez, que me encanta la mezcla del lenguaje narrativo y el coloquial, tan natural, de los diálogos, en los que casi que se escuchan la voz de los conversadores, y en cómo te las apañas para entender lo que pasa en la cabeza en los sentimientos de “Simón” y también en la del Chino,
    ¡Que da gusto leerte amigo!

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    1. Hola Tara!! Gracias por venir, amiga. Los vecinos son como una familia, esa es la verdad del barrio. Una familia muy numerosa, con todos los problemas que nos trae eso. En el barrio original es así. Viven todos los que se mudaron cuando se inauguró. Después empezó a crecer para el otro lado y empezaron otra clase de líos, mucho más difíciles de resolver.
      Apolonio tiene ojos muy expresivos. Nadie diría que tiene el carácter que tiene si uno le mira los ojos. Creo que no dirían que es un rottweiler. Ya lo conté otra vez porque me llama la atención. Parece que fuera dos perros en uno, depende cuando.
      Un amigo escritor que conocí por acá me dijo hablándome de los diálogos: Cuidá los diálogos. Usalos para decir algo concreto. Que los personajes no hablen por hablar y nunca te vayas por las ramas, hablando boludeces que no tienen que ver con lo que estás contando o agregues frases de diálogo inútiles, que no van a decir nada.
      Me lo mandó en un mail, así como te lo transcribo, así que eso es lo que trato de hacer, seguir su consejo al pie de la letra, cada vez que escribo un diálogo. Es lo que más corrijo, la verdad.
      Un abrazo grande!!

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  6. JHola Dimón
    He borrado los comentarios porque los he escrito dos veces sin querer.Luego quería quitar una falta y no he sabido como hacerlo.
    Solo quería decirte que eres muy tierno. Escribes reelindo
    Me encanta apolonio.Es un perro con alma. Todo el mundo tiene días chungos. A veces me sacas una sonrisa. Muchos abrazos

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    1. Hola Eli!! Gracias, amiga. Vos también sos re tierna.
      Sí, todos tenemos días que hay que remontar.
      Un abrazo grande!!

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  7. Sabes por qué me equivoco?porque no veo lo que escribo .Tengo lo de Betty y Goog encima del principio del comentario.No lo veo normal.Besos

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  8. Un placer leerte argentino me has gustado
    tus palabras traen recuerdos a mi corazón
    Bellas nostalgias

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    1. Hola Recomenzar. Gracias por leer en Distopías.
      Qué bueno que se despertaran recuerdos en tu corazón. Si los mencionás es porque fueron buenos.
      Un abrazo grande!!

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  9. Hola Simón,

    A veces por mucho que queramos no podemos olvidar, ni tampoco seguir, simplemente toca esperar que el tiempo procese los cambios y las emociones, como en un duelo.
    Con tu forma de escribir uno siente que forma parte del escenario y lo vive muy de cerca.

    Un abrazo.

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    1. Hola Irene!! Qué bueno verte. Los estados de ánimo son eso y nada más y a veces las circunstancias te llevan a procesos interiores más intensos que otros: estás más triste, estás más enojado, estás más distraído o estás más "loco", como me dicen a mí.
      Hasta que uno llega a darse cuenta de qué le pasa o de por qué le pasa, el estado te posee.
      Un abrazo grande!!

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