Omertá

Yo ya sé lo que me va a decir Muñoz después del “sentate, junior”, con el que la mano que antes apretó la mía ahora me indica una silla en el boliche donde siempre nos juntamos “porque hay poca gente, viste pibe?”

A Muñoz le gusta estar tranquilo, ser del montón, “uno más entre la gente”, dice siempre. Si no fuera por los lentes espejados, sería uno más entre la gente como él dice, pero como le gustan los lentes espejados y las camperas de cuero, da una de esas tipologías básicas paralelas casi a las que salían antes en los antiguos libros de Criminología.

Fue compañero de promoción de mi viejo y se respetaban y se querían. Estudiaban juntos para ascender e iban a rendir juntos, aunque siguieran caminos separados “por cuestión de personalidad, viste pibe?” sabe decir, en esas reuniones que tenemos.

—¿En qué quedamos vos y yo, Santucho junior?

Yo no hablo porque espero que empiece con el sermón y él usa el junior porque sabe que me jode que me diga así aunque hace mucho que dejé de protestar por eso. Protestaba al principio hasta que lo tuve que dejar por imposible, porque parecía una pulseada en la que Muñoz medía mi capacidad de aguante o de resignación, como si fuera una prueba de resistencia que se le hubiera ocurrido y que practicaba conmigo a ver si resultaba provechosa para después practicarla con alguien más.

—¿En qué quedamos, se puede saber, Santucho junior?

Insiste, pero ahora el énfasis cae sobre mi apellido. El junior se le pone opaco entre los labios a Muñoz que enfatiza sobre el “tucho” su disgusto.

Pienso que hace ver al apellido con ese matiz despectivo que tiene, porque no representa ni a un santo de iglesia ni a un santito milagrero de pueblo. Es un santo dudoso, medio santo, medio trucho que nunca va a ser un santo de primera. Siempre me dio esa impresión, como de cosa de segunda. No me gustó nunca tener este apellido y me sonaba mal cuando lo decían en la escuela para llamarme a dar lección al frente.

Como Pavón me obligó a pedir carpeta médica por el tajo y los seis puntos y hubo que reportar “la contingencia” como me dijo el mismo Pavón, Muñoz se enteró. Creo que se siente con derecho de venir a decirme cómo tengo que manejarme dentro de mi barrio, así que le pongo directamente cara de culo al chabón y con esa cara me aguanto la bardeada.

Él me hace notar mis desprolijidades mientras pide “haceme otro café negro, Carlitos” levantando la mano. En el anular lleva una alianza de oro gorda y ancha, que brilla entre la oscuridad de la piel. En el meñique de la misma mano usa el anillo de sello que se hicieron como una prueba de hermandad —cuando cumplieron los diez años de egresados— todos los de la promoción de mi viejo.

En la muñeca de la otra tiene una cadena también de oro. Mi viejo siempre le decía que era un farolero.

Me acuerdo que cuando mi viejo ya estaba muy en las últimas, una tarde vino Muñoz y estuvieron hablando entre ellos y después Muñoz se sacó del cogote una cadena de oro gruesísima que tenía una medalla también gigante de San Judas Tadeo y la colgó del respaldar de la cama de mi viejo. La dejó ahí hasta que mi viejo se murió. Yo se la devolví el día del entierro y siempre me llamó la atención que fuera devoto de un santo tan raro, pero nunca le pregunté por qué.

—Dos errores muy gruesos, junior…El del monedero de la vieja, ponerte a pelear en la calle cuando no se mete ni Cristo en nada ¿o no?.. La gente se escapa de los quilombos, se esconde de los quilombos, ni testigos conseguís que quieran dar la cara…y allá va junior a cagarse a trompadas con los ladris, cuando te dije mil veces “perfil bajo, junior”. Mil veces te lo dije. Perfil bajo, perfil bajo.
Yo intento el retruque pero él la sigue porque está embalado.

—Ponele que eso… bueno, a veces hay algún vecino que se hace el héroe, pero lo otro… eso sí que es una metida de pata que no termino de entenderte justo a vos —dice y el sobrecito de azúcar se le rompe entre los dedos verdosos de nicotina y ensucia el costado del platito. Muñoz putea al sobrecito y abre otro, mientras toma aire.

—¿De qué me habla? —le pregunto en el interín, porque yo a Muñoz lo trato de usted. A todos los amigos de mi viejo los trato de usted, por más confianza que les tenga, como a Pavón.

—¿Cómo de qué te hablo?

Muñoz me mira y frunce la boca. Protesta porque hace frío y no se puede fumar adentro del bar ya que él para explicar algunas cosas que le hacen cortocircuito precisa siempre tener un faso en la mano. Saca uno y no lo enciende. Lo sostiene como si hiciera que fuma y me cuenta que probó con el cigarrillo electrónico, a ver si se le despegaba el vicio, pero que no pasó nada.

—Fumo desde los trece…No se me va más esto a mí —me explica aunque ya me lo haya explicado un millón de veces antes, a mí y a todo el mundo.

Sorbe el café y se le moja el bigote.

—De lo del perro te hablo ¿De qué te voy a hablar?

A mí se me viene el Apolonio a la cabeza y no puedo entender que tiene que ver mi perro en la conversación o cuál es la metida de pata que Muñoz relaciona con mi perro.

—¿Qué pasa con mi perro? No entiendo, Muñoz.

Creo que le parece que le estoy tomando el pelo y me incinera con los ojos.

—Del fierro que le pasaste a la científica, nene…No te hagás el pelotudo. De ahí viene el apriete que te hicieron ¿qué te pensás? ¿Qué es por la vieja del monedero? Por más que hayas dicho que te lo hicieron llegar “manos anónimas”, se filtró, ya está. Se filtró. Y Agresti se enteró y se lo dijo al Babaya, porque no va a largar el kiosco tan fácil el hijo de remil yegua parió del conchudo de Agresti y su puta madre —me explica Muñoz, y aunque parece que grita, tiene una voz ronca, fasera, de “dueño de bodegón” le decía mi viejo, con la que odia al comisario Agresti y a toda su subcomisaría— Están todos entongados ¿te lo tengo que volver a explicar? ¿Sabés que Agresti, con su sueldito de mierda de comisario de cuarta se compró un velero y lo tiene en el Club de Velas?¡En el Club de Velas lo tiene, con lo que vale el espejo de agua en el Club de Velas! Yo todavía no me pude comprar ni una moto de agua…

A mí me viene el chiste fácil de decirle que nunca se va a comprar una moto de agua como se siga tirando encima todas las joyerías de calle San Luis.

—Encima fuera que te jugaste por una cosa grande, ¿pero por un hecho de mierda, que nadie va a investigar y que no le importa a nadie? Se viven recagando a tiros ahí en tu barrio y ni siquiera lo levanta el noticiero mientras Agresti mira para otra parte. Nunca encuentra a nadie, Agresti. Decime ¿a quién le puede importar el hecho ese del pibito, si eso pasa todos los días ahí…y en todas partes, además?

—A mí —le contesto.

—¡Sos igual a tu padre, me cacho en diez! Vas a tener que aprender a callarte y a mirar para otro lado, nene. Vos sos bombero. Eso te defiende. Eso te cubre. Es tu paraguas, tu pararrayos. Lo del perro ¡nunca más, oíste!¡Nunca más!.. Lo de la vieja del monedero, bueno… te la dejo pasar porque era una pobre vieja y vos estás bien educado… A ver si tu viejo se levanta de la tumba y me viene a reclamar que te amonesté por estar bien educado… Me voy afuera a fumar, ¡no aguanto más!

Yo me mojo un dedo en saliva y le pego el azúcar que se cayó del sobrecito. Lo chupo sobre los labios, como si fuera ese silencio dulce que Muñoz me propone con su “no te metás”.



Glosario:

Trucho: de procedencia dudosa, falso, apócrifo, ilegal, de mala calidad (al ser del lenguaje de la calle, el significado depende del resto de la frase en la que está incluído el adjetivo.

Chabón: es un apelativo parecido a decir flaco, pibe, tipo. Refiere a una persona con la que no se tiene demasiada confianza o se usa para hablar de un tercero: el chabón me dijo ( el tipo me dijo, el flaco me dijo, el pibe me dijo)

Fierro: arma de fuego.

Perro/chivo: arma de fuego pero ilegal

Fasera/o: relativo a faso= cigarrillo.

Comentarios

  1. La ley del silencio, con la que se rigen todas las mafias del mundo y que tampoco están exentas las de acá. Se cubren con ella y hay que cerrar el pico o sos boleta. Es tremendo.
    Muy bien descripta la escena con Muñoz, muy visual, como si el lector estuviera ahí, sentado a la mesa con ellos. Lo que no me quedó claro es a qué se refiere con eso del perro. Tal vez ya lo trataste en algún post que no leí o tiene un significado en la jerga policial.
    Lo único que noté para corregir es "se siente con derecho a venir a decirme...", es mejor "con derecho de venir a decirme... ).
    Buenísimo, Simón.
    Abrazo grandote.

    PD: me gustaría que cuando me comentes lo hagas en el blog y no en Google+, ahí se pierde. Yo a G+ no le doy demasiada bola, lo uso más que nada para recomendaciones.

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    1. Hola amiga!! Voy a corregir eso que me indicás. Ya viste, uno se da llevar por como habla y se da cuenta de lo mal que habla. Jajajajajaja.
      Perro/chivo, es el arma de fuego no registrada, la que se porta sin ser legítimo usuario y que tiene la numeración limada. Es jerga, como bien dijiste vos.
      Por supuesto que te voy a comentar en el blog, amiga. A mí también me gusta que me comenten acá, porque así me quedan guardados. Eso me lo explicó Tara.
      Independientemente de que después uno compara en google plus, es bueno comentar en el blog. Es hasta como más implicado en la cosa, hilando fino.
      Un abrazo muy grande, Mirella. Y que empieces de diez tu fin de semana!!

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    2. Te hago una sugerencia, la de poner al final un Glosario con las palabras del lenguaje más cotidiano o de la jerga, sobre todo para los que te leen de otros países.
      Lo hice en algunos relatos con un habla muy coloquial y los lectores me agradecieron porque a algunos se les escapaba el sentido de la frase.
      Abrazo.

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    3. Hola amiga!! Es una idea genial. No se me había ocurrido. Cuando llegue a mi casa me pongo a hacer eso. Tenés razón!!
      Un agradecido abrazo grande, Mirella.

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  2. Esta entrada me pareció buenísima, Simón. Me gustó mucho como vas mostrando a Muñoz, con los gestos, con lo que dice, con lo que dice Santucho. Hay algo esencial en tu narrativa, en mi humilde opinión, que favorece esto: es muy coloquial. Uno siente que tenés como un motor atrás, que te mueve los dedos, y que no es ni más ni menos que las ganas enormes que tenés de contar. Y, también, parece que tuvieras una cámara oculta que va disparando sobre los detalles importantes para terminar de dibujar el cuadro. En especial, me gustó mucho esa forma de describir la escena que deja la sensación de que en lugar de una conversación fue un partido de truco entre Muñoz y Santucho. Impecable, amigo Simón.
    Ariel

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    1. Hola amigo!! Me pone re contento lo que me decís. Por ahí pienso que la historia está muy desordenada y por ahí, cosas que vienen de algún otro capítulo, no quedan claras o no se entiende de qué vengo hablando, aunque los personajes siempre sean los mismos y participen prácticamente en todos los episodios.
      Justamente me parece que porque son todos episodios y no una cosa hilada, está la posibilidad de que la gente se pierda si agarra cualquiera por separado.
      Me alienta mucho lo que me decís, amigo!!
      Un abrazo grande, Ariel.

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  3. Aún no lo he leído, a ver si me pongo en un rato, pero entré para decirte que la idea del glosario es buena, aunque se entiende el sentido general de las palabras, para los que no somos de tu país nos resulta un poco más complicado.
    Hasta pronto Simón.

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    1. Hola Tara!! Haciéndole caso a Mirella agregué un glosario en este episodio y en dos más y voy a ir agregando en todos, así se entienden mejor.
      Gracias por venir, amiga.

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  4. Hay algo Simón que me gusta mucho de tus escritos en general: la falta de abstracción. Eres concreto y visual, son textos claros (a pesar del lenguaje coloquial), y hay un montón de ejemplos que así lo demuestran, en la que enseguida se dibujan en la mente las escenas que recreas:
    - Los lentes espejados, las camperas de cuero, alianza de oro gorda, el anillo de sello del meñique y la cadena de oro también (con eso haces un retrato físico perfecto y resulta fácil ver a Muñoz.
    Y con los gestos y actitudes la desigualdad y los dos conversadores.
    La mano indicando la silla
    - La puntualización del Junior y las implicaciones que tienen para el narrador el apellido.
    - La cara de culo que pones ante el avasalle protector

    También se nota las dotes de observación que tienes (primero para saberlo ver y luego para saberlo contar), prueba de ello es la escena del sobre de azúcar, el cigarro que no fuma pero hace como que si fuma.


    ¡Bravo por el largo soliloquio que se mandó Muñoz! Y el contrapunto tan escueto tuyo o del narrador contestando:”—A mí “

    Son muchas pequeñas grandes cosas que conforman a un escritor, y tú, sin duda Simón, sabes escribir. No te va a quedar otra que asumirlo amigo.

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    1. Hola Tara!! Yo creo que escribo como si contara un cuento, entonces el que lee tiene la libertad de hacerse una composición de lugar de los personajes a partir de los datos que le doy, como que los personajes dependen de la imaginación del lector y por eso, por ahí no me voy por planteos psicológicos o filosóficos que vayan en la cabeza de cada personaje. Trato de no pensar por ellos sino solamente trato de describirlos en sus actitudes y que el que lee haga el resto.
      Creo que es eso lo que decís sobre que no hago abstracciones.

      Aprovecho para pedirte algo, si no es una molestia para vos. ¿Podrías compartir en google plus lo que te parezca que está bien de lo que vas leyendo acá? No es que se me esté subiendo el ego, amiga, jajajajaja. Veo que compartís cosas de mucha gente y yo tengo el problema que no puedo vincular los comentarios del plus con el blog, porque me salen solamente cinco posibilidades y el resto se me pierde todo y en las comunidades en las que me anoté, cada uno pone lo suyo pero no leen lo de los demás. Ni siquiera te contestan los comentarios que uno les hace. Y eso que elegí comunidades con poca gente (hablo de las de personas que escriben).

      Muchísimas gracias, un abrazo grande y disculpame el atrevimiento en el pedido.

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    2. Encanta de poder compartir tus historias en google, (no sé ni lo que es google plus), pero soy muuuy torpe, y no veo el botón que tienen otros compañeros en su blog para poder compartir. Si me dices como, lo haré Simón.

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  5. Acabo de ver una flechita en la parte superior derecha, creo que es por ahí, lo voy a intentar.

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  6. Si, justo del simbolito ese se comparte. En la página principal está arriba a la derecha. Cuando ya estás leyendo el post, el simbolito aparece dos veces: arriba a la derecha y abajo a la izquierda. Google plus es donde tenés alojado tu muro y donde compartís lo que te gusta.
    Muchísimas gracias y un abrazo grande, Tara!!

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  7. Hola Simón!
    Ojalá existiera un "frescómetro", que nos permitiera saber en qué momento nos vamos de mambo con la escritura. Es decir, cuando abusamos de la literatura. O sea, de los recursos del escritor.

    Me explico: los tres párrafos que van desde "Insiste, pero ahora el énfasis cae sobre mi apellido" hasta "todos los de la promoción de mi viejo." se escapan de lo que viene siendo esta novela. No están mal, para nada. Pero se nota que estás "boludeando" (con perdón del término) porque no le encontrás la vuelta. No tengo una razón técnica para explicar esto. Nomás lo noto porque me pasa todo el tiempo. Y cuando vuelvo a leer después de una semana o dos me doy cuenta de que no iba.

    Ojalá sirva. Y si no, no le das bola y listo. Lo demás está muy bien, como de costumbre,

    Un abrazo!

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    1. Hola Fer!! Repasé varias veces lo que me decís. Lo del apellido lo puedo hacer más corto pero no encuentro la vuelta para sacar la descripción de Muñoz y lo que realmente implica el tipo dentro de lo que pasa, porque es un personaje que si bien no apareció hasta ahora, como va a aparecer varias veces, me pareció importante que estuviera bien claro como era y cuales son las relaciones que unen a Muñoz con Santiago y que se van a ver después, en otros episodios y por las que el chabón se ve obligado a intervenir, además de que porque era amigo de Santucho padre.
      Lo voy a mirar de nuevo, como de más lejos, a ver si doy en la tecla, amigo!! Por ahí lo tengo muy encima y por eso no lo puedo ver bien.
      Muchísimas gracias y un abrazo grande!!

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    2. Hola Simón!

      No te tortures, amigo, yo después voy a ver de justificar lo que digo. A veces uno también cree ver cosas que después, al volver, ya no están.

      Abrazo grande!

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  8. En esta oportunidad no estoy de acuerdo con Fernando, durante la lectura no me pareció que hubiera algo de más. Las disquisiciones sobre el apellido Santucho me resultaron simpáticas y un modo de conocer qué le pasa al narrador con su apellido. En cuanto a lo de Muñoz, para mí, la presentación de este nuevo personaje está impecable.
    Yo también soy poco tolerante cuando un escritor se va por las ramas, pero en este texto no lo sentí.
    No quiero generar ningún conflicto, simplemente es mi opinión. El que tiene la última palabra sos vos.
    Releélo y fijate.
    Abrazo grandote, Simón.

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    1. Es desacuerdo es posible también, Mirella.

      Un abrazo

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    2. Claro que sí, Fer, pero como todo es muy subjetivo, no quiero causar problemas y menos a Simón, que quizás se sienta confundido con las opiniones dispares.
      Otro abrazo.

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    3. Mirella, Fer, disculpen que no contesté antes pero me tocó la guardia de 24hs y no se puede usar internet.
      Lo del apellido lo voy a acortar un poco. No sé si estoy sugestionado pero me parece medio como repetitivo.

      Lo de Muñoz creo que lo voy a dejar así, porque todo eso se va a ir viendo después, en otros episodios. Tiene sus porqués la actitud del chabón y todavía no los alcancé a escribir, además de ser amigo del padre de Santiago.
      Yo creo que de las diversas opiniones uno se puede hacer la verdadera idea de cómo se lee lo que está escrito. Eso a mí me ayuda mucho, como lo de poner el glosario, que no se me había ocurrido u otras cosas que también me dijo Fer con respecto a las comas.
      Sobre todo, como uno no está muy seguro de lo que escribe, tiene que escuchar a los que leen, me parece a mí y que saben más que yo de escritura. Para mí es muy importante la opinión. Me ayuda a ver, a ser un poco menos parcial (porque la verdad es que me encariño con lo que escribo) y tratar de dar lo mejor.

      Un abrazo muy grande y muy agradecido para los dos.

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