Otros shakespeares

Yo sé que muchas veces no tomo los riesgos de tu boca. Lo sé desde ese día en que me dijiste que te querías casar virgen y a mí me pareció la cosa más extraña y a la vez la cosa más hermosa y más romántica (ya sé qué puse cara de gil y me reí, pero me reí porque me puso nervioso eso que decías), como una antigüedad que no tiene tiempo porque es como una especie de reliquia que resiste las pruebas del carbono 14 porque es algo del alma y la edad de las almas no la miden los hombres.

Esa atemporalidad tuya para tantas cosas y ese vivir el hoy de tantas cosas por las que te jugás toda otra clase de virginidades, hace que te respete como se respeta a la María Madre que sostiene siempre el padre Coco.

Tenemos un pacto. Vos y yo tenemos un pacto como si fuéramos algo que escribió otro Shakespeare más moderno, más de por acá, más de nosotros. Uno que entiende y sabe que nos pasa.

Vos tenés esa cicatriz que te transforma en un cuadro de Picasso. Las mías no se ven pero vos si las ves con tu ojo roto por el que cruza como una ruta a vos, la cicatriz.

A veces pienso que vos y yo nos miramos desde las cicatrices y por eso nos vemos cosas que los demás no ven.

A vos te tienen por una bardera posta y a mí por un complicado que lo complica todo cuando piensa y explica lo que piensa. Vos bardeás y yo explico y en el fondo, las dos son formas de exponer una idea. Cuando nadie me entiende, yo también bardeo, porque nadie me entiende y todos se hacen los difíciles con las cosas más simples, porque no quieren meter las manos en lo que hay que hacer.

Eso de ser Babayas y Santuchos nos está jodiendo, Macabra. La línea que hay que saltar a cada rato nos está jodiendo. Yo cruzo y cuando cruzo te enojás, me mandás a mi lado de la frontera con la que peleamos. Vos sí cruzás la calle, la línea, ese límite raro de este barrio de acá y ese barrio de allá y yo no te digo nada.

Los dos sabemos que no sos de allá, pero vos no te venís del todo. Te quedás allá. Solamente venís como si fueras uno de esos pájaros que viajan de un país en un continente a otro país que queda en otro continente. Un pájaro que migra porque quiere hacer nido de este lado de una verdad que tiene tantos lados que ya casi parece redonda, algo sin lados, una continuidad.

Te miro y solamente sé que quiero asaltarte la boca con la lengua, pero no para hablar. Y entonces vos sacás el fierro y lo ponés sobre la mesa.

Primero te cercioraste de que el Chino esté lejos, ocupado con su lugarcito para las bicis y sus pibes con bicis que intentan tener su bici barata hecha a mano.

Al fierro lo trajiste envuelto en una bolsita de arranque.

—¡Qué hacés con eso, Maca! ¿De donde sacaste..?

No me sorprende que Naiara ande calzada o sepa manejar un revólver, porque en su familia nacen en vez de con un pan abajo del brazo con una 9mm.

Con esa ropa toda negra de viuda permanente, ese cabello más lacio que una lámina que se le pega al gesto consumido y la mano huesuda, pálida, delicada como una mano de pianista que se pintó las uñas de azul negruzco a lo cadáver apoyada en la bolsita de arranque que adentro tiene el revólver parece una asesina de una película del fin del mundo.

—Guardá eso, Naiara. ¿Cómo venís con eso a la Coope?¿Estás loca o qué te pasa, amiga?

—Vos lo podés llevar a la científica y que hagan la pericia. Yo quiero saber si con esta lo mataron al bebé de la Selva Souza, nada más…aunque yo ya lo sé. Era un bebé, Santu. A mí no me importa si se matan entre ellos estos giles, son todos unos enfermitos, pero no miran que hay gente que no tiene nada que ver. Se agarran a los tiros y no miran que hay gente. Y el hijo de la Selva era un bebé, Santu…No lo hagás por mí. Hacelo por el bebé.

Yo también sé que era un bebé sentado con su hermanito en la puerta de su casa, ni siquiera en la calle, en el patio de alisado adelante de su casa, jugando con un autito. Ya estaba muerto cuando llegó al hospital.

—¿Vos sabés todas las preguntas que me van a hacer? O que te van a hacer a vos, porque yo tengo que decir de dónde saqué el fierro. Están todos entongados, Macabra, ya sabés. Sabés cómo es la cosa acá. No es tan fácil de que voy y che, acá me dejaron el revólver con el que balearon al bebé de Souza, haganlé la pericia. Y además ¿qué pensás que va a pasar?¿Que van a venir los de la subcomisaría y van a meter preso a tu hermano? Con la que les pone tu viejo para que le dejen el kiosco tranquilo…

Se me escapa de la boca la verdad.

—Facundo no es mi hermano, es hijo de mi viejo, nada más… ¿Y vos como sabés que fue el Facu?

Naiara y yo nos miramos como si nos descubriéramos de golpe el uno al otro por primera vez en tantos años que remamos juntos cada uno a su modo en este mar de barro.

—Oigo voces.

Agarro la bolsita de arranque, cosa que me parece todo un detalle que La Macabra debe haber aprendido de las series norteamericanas sobre escena del crimen y la guardo en la mochila. La Macabra quiere seguir dándome lata pero yo la corto con un ya veo como hago, tengo algún amigo en la científica.

Yo no sé si me cree, porque en el fondo, no me creo ni yo.




Glosario:

Bardera/o: que arma problemas, líos, barullos.

Posta: que la cosa es así. Valor de verdad.

Fierro: arma de fuego.

La científica: como se conoce comunmente a la división criminalística.

Dar lata: hablar en exceso.

Comentarios

  1. Es muy difícil explicar las cosas que pasan en el barrio, lo mejor es mostrarlo como vos sabés hacerlo. Esa línea invisible que hay que pasar a cada rato. La merca, los fierros, la yuta, los pibes, parece una calesita infernal que se repite todo el tiempo. Pero es fácil seguir el hilo de tu prosa, entendiendo, de a poco lo que es complicado. Y es sencillo seguir el pulso de los sentimientos que corren debajo de las líneas, esa forma que tenés de expresar los sentimientos, mordiéndote las muelas en cada párrafo. Un abrazo, Simón.
    Ariel

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    1. Los barrios periféricos se están volviendo tierra de nadie. Se gastan presupuestos monstruosos en lavarle la cara al centro y aunque algunas obras se hacen en los barrios, las de fondo nunca se encaran porque cuando la droga ingresó, yo no sé si los del gobierno no entendieron la magnitud del problema, pensaron que era una "sensación" como se supo decir o no tenían idea de cómo lidiar con lo que se les vino. Ahora ¡andá a sacarla! Tenés todos los pendejitos coptados, porque es guita fácil y te da status estar con tal o cual y cada vez están coptados desde más chiquitos y los chiquitos son jodidos porque son inconscientes y es lo que vieron toda su vida desde que nacieron, que el que lleva el fierro manda y puede hacer lo que quiera.
      Un abrazo grande, amigo!!

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  2. Extraordinarios los personajes en su sencilla complejidad. No importa si son ciertos, si son inventados o una mezcla de las dos cosas. Están vivos, así como los presentás y los vas desarrollando, se los siente vivos. Y el lector forma parte del barrio, de sus grandezas y miserias, de sus historias.
    Un gran abrazo, Simón.

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    1. Hola Mirella!! No sabés lo contento que me pone que me digas eso. Si el que lee siente que participa, es que me sale bien.
      ¿Cómo estás de salud, amiga?
      Un abrazo grande.

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    2. Lo mío es crónico, así que lo sobrellevo con altibajos.
      Gracias por interesarte, Simón.
      Abrazote.

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    3. Si, entiendo. Lo mejor para vos, amiga!!

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  3. En este mundo nuestro en que se apuesta por la perfección física más allá de la cordura (solo tienes que ver las clínicas de estéticas y cirugías plásticas que proliferan como hongos por todos lados), y en el que enfermamos de excesos..., que se mire y ser mirado desde las cicatrices (supongo internas y externas), me parece que es la forma exacta de mirar, y literariamente es una frase grande y honda.
    Hay palabras que no entiendo bardera posta, babayas, santuchos…, pero si el sentido aproximado que quieres dar a tu texto, que a pesar de tener un fuerte acento local, o precisamente por tenerlo, refuerza el lenguaje universal, es de los sentimientos que rebasa fronteras., y de tu boca también se escapa la verdad de los que tienen la vida a las duras...
    Me creo tu testimonio Simón, me creo que hay hombres y mujeres retratados en tu barrio y de tu barrio.

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    1. Hola Tara!! Qué lindo verte por acá, amiga!! Te explico el glosario, jajajaja:
      Bardera posta quiere decir que es una persona que siempre hace lío y no se mide a la hora de hacer lío. Esa sería la acepción genera, pero como toda palabra de la calle, depende como se ponga en la frase tiene distintos matices. Bardero/a es la persona que arma lío. Posta: significa verídico, real, que la cosa es así definitivamente.
      Babaya es un apellido, lo mismo que Santucho. En este caso "los babayas" es la denominación de una banda "mafiosa". Se los denomina por el apellido del que se "supone" que la comanda (porque esas cosas, aunque sean secreto a voces, nadie tiene la voluntad política ni judicial de probarlas).
      La Macabra es hija de Babaya y Santiago es hijo de Santucho, que eran dos tipos que fueron amigos hasta que Babaya decidió que otros negocios le daban más dinero que ser decente.
      Si hay otras palabras que no entendés me decís y te las explico.
      Un abrazo grande y muchísimas gracias por dejarme tu comentario, amiga.

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  4. Ahhh vale vale... ahora entiendo mejor :)
    Un abrazo compañero.

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