Geminianos

El Apolonio parece dos perros de acuerdo al ruido que oye.

Cuando son tiros torea como un guacho, se estrola contra las puertas, ladra como si le sobraran cinco gargantas encima de que tiene un vozarrón, se pone de los pelos con los pelos del lomo que se le vuelan. Por acá hay muchos tiros.

Ahora, si son truenos los que hacen ese ruido a mucho ruido, la cosa cambia, Apolonio cambia, todo cambia, empezando porque el perro, en vez de romperme la casa toreando, oye que truena y se manda al toque abajo de la cama -o arriba-, porque le da igual. Si yo estoy acostado, arriba de la cama y si puede, arriba mío y si pudiera, adentro mío, contra cualquier ley física que habla de que dos cuerpos no ocupan el mismo lugar en el espacio. Si yo no me acosté, debajo de la cama. Y andá a sacarlo de ahí abajo. Es un gigante que tiene la maldición de que las tormentas lo vuelven un enanito.

A mí, las procesiones me van todas por adentro.

Mi viejo me saldría con eso de que soy un hijo del universo y que por eso mis fuerzas emocionales están equilibradas, vaya a saber en qué o por qué, ya que tener un viejo medio esotérico, medio tarambana, medio bohemio, medio todo, como no adaptado a esta forma que hay por acá, a uno medio que también lo termina transformado en un cuarto de eso de lo que su viejo era un medio, por eso de la genética gamética.

Y si hablo de mi vieja, es una indecisión que anda suelta con sus dudas eternas de qué hacer para comer o si irá al cementerio a ver a los abuelos y qué será mejor, si crisantemos o claveles o si va al mercado de allá o al chino que es más barato pero no sabe si las cosas están frescas. Todo en mi vieja es una incertidumbre. Debe ser por eso que a mi viejo le aplica la palabra “medio” para describirlo, porque no está segura de lo que dice de él, como no está segura de nada.

Apolonio, el perro con el que yo vivo porque nunca va a dejar de ser el perro de mi viejo, si oye tiros se come al mundo y si son truenos lo que oye, el mundo se lo come a él. Yo no sé a esta altura si es cagón o valiente el perro que heredé, porque meterse abajo (o arriba) de la cama con los truenos, es de perro inservible y matarse contra la puerta a cabezazos con los tiros, es de perro valiente.

En el fondo, si tengo que ser lo más sincero posible, el Apolonio y yo somos iguales. Tenemos las elecciones hechas y nos manejamos así.

Pavón me dice que en qué estaba pensando pero no me lo dice como mi jefe sino como un padre que se preocupa con las decisiones que toma su hijo. Lo repite un montón de veces, mientras mis compañeros se dividen las opiniones a favor y en contra de mis razones.

Pavón se enoja y me recrimina que si no me acuerdo de que me dijeron que tengo que mantener el perfil bajo y jugar callado.

—¿Es mucho pedirle a un Santucho eso?

—¿Y qué tenía que hacer?¿Hacer que no veía que a la vieja la estaban revolcando por el suelo para sacarle el monedero?¿Seguir de largo?¿Dejar que a la pobre vieja la cagaran a patadas porque no quería soltar el bolso?¿Vos que hubieras hecho, Pavón, a ver, decime?

Los compañeros se ponen de mi lado y Pavón baja la mano con la que me recrimina el heroísmo de entrecasa.

—¿Te das cuenta, pendejo pelotudo, que si esos ratis te meten un puntazo mejor puesto y te desinflan un pulmón, no va a servir de nada todo el laburo que hiciste hasta ahora?¿Y si te queman, decime, y si te queman? Laburo al pedo… todo laburo al pedo, empezar de cero de nuevo…y todo al pedo.

—Yo no me voy a meter abajo de la cama, Pavón, olvidate.

Mi jefe me escucha protestar y fulmina a los compañeros que me apoyan con una de esas miradas que parece que hubiera aprendido en los incendios y en vez de una mirada fuera una llamarada que te quema de una en tu lugar y te deja ahí, todo quemado.

—Cabezón igual que el padre —refunfuña Pavón y va a decir algo más pero ve entrar a la viejita de la que estamos hablando.

Nos trae una torta de chocolate, caserita, jefe, caserita, para sus muchachos y para usted, porque su muchacho me ayudó y les vengo a dar las gracias porque son todos tan buenos muchachos.

Pavón se queda conversando con la viejita que trajo la torta y que le cuenta como fue el incidente con los ratis.

—Poné la pava, Santucho —me dice mi jefe y me guiña un ojo.

Ver tanto chocolate le cambia el chip.




Comentarios

  1. Como todo lo que te leí, lográs que el lector se meta en tu mundo, pero esta vez noté el primer párrafo un poco desprolijo en la redacción. Ojo, que es apenas mi punto de vista. Escribís con el habla coloquial y me gusta mucho cómo lo hacés, aunque a veces hay que darle un giro cuando se quiere hacer algo más literario. No sé si a vos te interesa eso o buscás simplemente expresarte.
    Se te chispoteó un dedo al teclear, es "esotérico" cuando hablás de tu viejo que, por cierto, su descripción, junto con la de tu madre, es un placer de lectura.
    Y sí, Simón, los geminianos no pueden mantener la boca cerrada.
    Un abrazo bien grande.

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    1. Hola amiga!! Estuve revisando un poco el primer párrafo como me indicaste y le retoqué algunas cosas. No sé si habrá quedado más entendible. Si no es mucha molestia para vos, pegale un revisadita a ver si ahora se entiende mejor que antes lo que quise decir, que a veces con el apuro escribo a las corridas y como hablo así, todo rápido, parece que me pasa lo mismo cuando escribo.
      Yo soy bastante contestador pero depende también del momento, por eso cuento las dos personalidades de Apolonio, como una especie de espejo con las mías.
      Un abrazo grande, Mirella!!

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    2. No me gusta dar consejos e indicaciones y menos en tu espacio. Se entiende lo que querés decir, a lo que yo me refería es a la forma de decirlo. Por ejemplo, hay mucha "t" seguida: tiros, torea, puta, contra, puerta...
      Yo soy una obse de la palabra y tal vez no deba meterme a opinar. Sí te voy a hacer una sugerencia, no te apures en publicar, leé el texto varias veces, corregí los errores de tipeo (te falta arreglar "esotérico") y nada más, porque me siento una maestra ciruela y nada más lejos de serlo.
      Abrazo grandote, Simón.

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    3. No, Mirella, ¿por qué una maestra ciruela? A mí me gusta tanto como escribís que respeto mucho tu opinión y por eso me animé a pedirte lo de las indicaciones. Igual ya cambié una de las muchas t por otra palabra que también va justa. Nunca había pensado en eso que me decís, de que una letra puede sonar mucho en una frase. Lo voy a tener en cuenta. No se me había ocurrido. Sí, lo que no me gusta a mí son esos párrafos que riman, que parecen un poema escrito como una prosa. Eso sí no me gusta y lo trato de corregir si lo descubro.
      Uno tiene que saber aprender de los que saben más que uno, Mirella. Por lo menos, yo veo las cosas de esa manera. Siempre hay un sensei.
      Un abrazo muy grande y perdoname si te puse en un compromiso por lo que te pedí.

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    4. Te contesté por vía mai, como me legan tus notificaciones, pero no se publico en el blog.
      Te decía que no me pusiste para nada en un compromiso, Simón. Me animé porque vos dijiste que querías escribir mejor, algo que no es fácil que lo manifiesten en la web y en varias oportunidades que quise aportar algo, se ofendieron o se borraron.
      El que me ayudó mucho fue Gavrí y sin que se pierda el propio estilo, apenas teniendo en cuenta pequeños detalles que hacen más armónica la prosa. Hace tantos años que escribo y sigo aprendiendo.
      Concuerdo totalmente con lo de la rima.
      Yo no tengo muchos estudios y no te creas que me resulta fácil escribir, ni ahí me sale tu fluidez, pero me siento y corrijo y corrijo hasta darle la forma que me parece mejor. Otro recurso que uso es leer el texto en voz alta y en la lectura aparecen repeticiones o cacofonías.
      Me gustan muchísimo tus textos, querido amigo, y el lenguaje coloquial que usás es el adecuado. Me alegra que no te molestaras.
      Un fuerte abrazo.

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    5. Perdón los errores de tipeo, es la una AM y ya me hizo efecto la medicina y coordino mal. Es "llegan y publicó".

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  2. Simón, querido Simón. Hace rato que no paso por tu blog. Pero siempre que paso me quedo pensando.
    Y en estos días además de pensando me quedo moqueando, man.
    Quéseyo, me siento como un viajero del tiempo, que estuve donde vos estás y ahora estoy de este lado. Y entiendo al viejo y al pibe y me duele la tensión que se produce a la vez que sé que no podría ser de otro modo pero carajo, ojalá sí se pudiera transferir una experiencia y evitar que los hijos sufran.

    Te mando un abrazo Simón.

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    1. Hola Fer!! Gracias por venir, amigo. No sé con quién hablaba de eso, justo, de que las experiencias son medio intranferibles hasta que pasás por el mismo brete, pero igual, cada uno reacciona como es, por más que te digan cien veces "quedate callado".
      Además, yo creo que cuando todo te va bien o tenés todo o nada te cuesta, como que no crecés, amigo, te quedás ahí, cómodo, calentito, feliz y te perdés toda la parte que te curte, que es cuando te tenés que mover vos para salir adelante. Es un poco la ley de la vida ¿no?
      Un abrazo grande, amigo. Por acá también se te quiere, Fer.

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  3. Cuando te empiezo a leer me pasa siempre lo mismo, Simón, tu forma de relatar me lleva por territorios conocidos.
    Creo que la mayor potencia de tu prosa está en el traqueteo, en esas ganas de contar, casi como un atropello que te surge del alma, con frases recién salidas del horno, en caliente, con este lenguaje, a veces tumbero, que te caracteriza.
    Y creo, desde mi humilde opinión, que esa es otra de tus fortalezas. El desenfado de esos términos adorna tu prosa para conformar una forma literaria original que aplicás a las historias del barrio. En todo caso, lo que quiero decirte, es que, me parece, que se trata de un lenguaje propio adecuado para el lugar de los hechos que narrás, para el contexto. Y que es genuino y auténtico. Y por eso es creíble y emociona.
    Otra de las cosas que quiero decirte es que yo veo un trasfondo moral siempre presente en tus textos, el código ético intransferible de la gente que vive ahí, que es muy difícil de explicar al que no ha transitado sus vivencias, pero que vos tenés la habilidad de expresarlo en tus historias, o, en todo caso, en esta única historia que tratás de contar en pedacitos, como parte integrante de un todo.
    Te deseo lo mejor y te doy mi aliento para que te sigas comunicando de este modo, Simón, que no pares de hablarnos, como buen geminiano, porque lo hacés muy bien.
    Un saludo grande, amigo.
    Ariel

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    1. Yo creo que si le aplicara otro lenguaje que no fuera propio del barrio, lo que cuento sonaría escrito, como que un tipo se puso a escribir sobre lo que piensa que pasa en una barriada del conurbano de cualquier ciudad grande porque como vos decís, el lenguaje en estas zonas es también una vivencia que se despega de las vivencias de la gente del centro o de otros barrios más acomodados, aunque no sean propiamente el centro.
      Y la gente acá se juega el "don de gentes", como sabía decir mi viejo, porque se puede ser humilde y un señor, que se levanta todos los días a laburar y respeta a los vecinos y se puede ser millonario y una mierda, que no respeta a nadie ni sabe lo que es el respeto.
      La verdadera decencia es humilde, aunque viva en un palacio o en un rancho. No le hace donde viva sino como se comporte la persona.
      Acá uno ve al solidario, al ventajero, al "yo argentino", al tipo que no lee pero que tiene una experiencia de vida que te da cátedra, porque yo creo que estar ubicados en los márgenes estos a donde no llega realmente el estado como debería llegar, lo que llegan son los hombres que todos los días fabrican barrio para que sus hijos puedan jugar, ir a la escuela, calzarse, crecer.
      Y después están todos los otros, los que destruyen barrio, porque tampoco el estado hizo su papel con ellos.
      Lo que quiero decir es que todos estamos mezclados en el margen.
      Gracias por todas tus palabras que son re generosas, amigo.
      Un abrazo muy grande, Ariel.

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  4. No es solamente lo que cuentas, sino como lo cuentas… el paisaje de las voces de tu perro que parece dos según le toque. No es raro que un perro ladre por los cohetes, truenos, amenazas, o tiros, o que defendiendo la casa use otra voz, o la voz de aviso cuando alguien conocido entra, es, la manera de contarlo tan especial que tienes, haciéndola única, personal, (Simonizándola) Reconocería ya un escrito tuyo entre muchos. Todo cambia, hasta lo más cotidiano, cuando Simón nos lo cuenta.
    Y además, has sabido mezclar, con algo de humor socarrón, el contar de Apolonio, con tu indecisa vieja y tu viejo medio todo, del que has heredado una cuarta. Más que socarronería es una manera de hacer burla blanca de ti mismo y de tu entorno (mezclada de cariño y de ironía gamética jeje)
    Dicen que los perros se vuelven como los dueños, o al revés…cuidadito compañero. Falta solo que el Apolonio se ponga a escribir :)

    Oye, a mí también el chocolate me cambia el chip

    Escribes de una manera tan particular que asombras compañero.


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    1. Hola amiga!! Qué lindo eso de "simonizándola". Entre los que me dicen vos y Gavrí Akhenazi, estoy como en una nube rara. Parece que me hablaran de otro chabón, la verdad. Yo ni me imagino ser lo que ustedes dicen. Pero me propongo no defraudarlos. Voy a dar lo mejor de mí para no defraudarlos y para que lo que dicen se haga cierto.
      Un abrazo muy grande, Tara. Estoy re agradecido!!

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  5. Es un placer leerte Simón. Esa sencillez que tiene el talento y la forma de contarte a vos en tus cosas, es muy rica en condimentos, de vidas reales, de lugares comunes para casi todos y sin embargo disfrutables al mango. Tuve un perro así, son increíbles.

    Me alegro que Akhen te haya echado el ojo (como decimos los yoruguas) porque es otro sitio de disfrute para leer lo que me gusta. Un abrazo

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    1. Hola amiga!! Re bienvenida a mi blog. Te llamás igual que la ciudad en la que vivo: Rosario.
      Gracias por venir y molestarte en dejarme algo escrito. No te voy a mentir. Me gusta que las visitas me dejen escrito lo que piensan de lo que leen, porque todo lo que me dicen me sirve para entenderme yo y mi forma de contar mi mundo.
      Si, amiga, Gavrí es un genio mal!! Me gusta mucho como escribe. Es muy poético lo que escribe. A veces hablamos por hangouts y él me explica algunas cosas que ve en lo que yo voy contando. Me ayuda mucho, la verdad y eso que nos conocimos de la manera más rara, medio traída de los pelos.
      Vos tenés blñog? Lo voy a buscar, amiga. Me gusta leer a los que conocen a Gavrí porque son todos muy buenos, escriben todos muy bien.
      Un abrazo grande!!

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