Orquesta típica



A veces la cabeza de uno parece un carromato trabado, como un tanque de guerra que se hunde en un lugar blando que no tiene fondo y por eso queda atrapado ahí mientras chirrían en cámara lenta todas las ideas, atascadaa, empachadaa, roñosaa. La cabeza Ees una cosa gorda que se arrastra, hipopotámica ¿Hipopo… qué? Hipopotámica, hipopotamosa, hipopomatosa... digo, repito, busco un sinónimo mientras el Apolonio me olisquea la boca y me lengüetea porque yo estoy todavía en el piso. La cama me quedaba muy lejos cuando llegué y un poco de fresquito venía bien, creo, no sé si fue por eso que me acosté entre las patas de la mesa o el Chino me tiró ahí porque también le pareció que la cama quedaba lejos y le daba lo mismo dejarme en la cocina.

Miro el techo. Está negro de hollín y tiene grasa pegada que también está negra con el hollín justo arriba de la cocina y trepa con manchones por la pared y hace nido en el ángulo con el techo. Miro todo eso y parece un bicho de humo prehistórico que se quedó quieto y escondido como una mancha porque por la ventanita empieza a entrar el sol.

Apolonio no para de lamerme, lloriqueando. Perro llorón. Tan malo y tan llorón al mismo tiempo. Lo agarro por el cogote y me lo traigo arriba del pecho para que se deje de romper las bolas y de llorar como si me hubiera muerto. El Damedós dice que es un perro demonio porque tiene unos ojos amarillos que parecen monedas, chispas, dentro de todo ese color negro de su cara. Brillan como fueguitos escondidos en medio de un matorral de oscuridad. Apolonio me mira y yo lo miro. Le digo que me duele la cabeza, que tengo el estómago hecho pija, que no me joda más, que ya me voy a levantar del suelo.

Cierro los ojos. No me acuerdo de nada o me acuerdo hasta una parte y después ya no sé, se me terminan las ideas o los recuerdos o me falta un cacho de vida que está oscuro y parece la mancha de grasa y humo del dinosaurio de la pared. Tiene forma de dinosaurio la mancha del hollín grasoso.
Trato de imaginarme qué pasó, además de la birra y el fernet que era dale que va porque el calor nos ponía a todos medio sedientos y medio ansiosos y cuando entrás a tomar querés tomar más, sobre todo si la estás pasando bien porque todos toman y vos tomás y ellos toman y vos tomás con ellos y para cuando te acordás tenés un escabio encima que si te acercan un fósforo hacés autocombustión alcohólica.
La idea me hace reír aunque no me gusta no acordarme de las cosas porque quiere decir que uno pierde el control sobre uno mismo y queda desprotegido, como en bolas.

La náusea parece la mancha con forma de dinosaurio pero pegada sobre mis ideas, cinchándome las ideas, ahorcándome las ideas antes de que asomen la nariz. Me siento encerrado en la náusea, comido por el hipopótamo mientras se mete en el agua de un río barroso y turbulento.

Busco dentro de esas aguas sucias el último recuerdo de la noche, el último que me acuerdo.
La Macabra se iba con un tipo. Desde donde estaba yo no se veía bien con quién, pero se iba con un tipo. Se desapareció de entre la gente con el tipo con el que se iba. Después no la vi más. Solamente se fue. No dijo chau.

El Chinito me alcanzó una jarra loca y me dijo con su sonrisa china: “Con lo salado que te salió el perfume ese, Santi…Jijijiji.”
Le debe haber metido algo a la jarra el hijo de puta y por eso yo no me acuerdo de nada más.




Comentarios

  1. Veo que la historia de Santi, el Chino y el Apolonio sigue. ¿Es una novela?
    Me gusta, al perro ya le tomé cariño. Los personajes son muy descarnados, sobre todo el protagonista, pero lo vas conformando muy bien.
    Lo que no entendí es porqué al principio ponés Ees con mayúscula.
    Quisiera decirte más cosas, porque hay imágenes muy buenas, pero no ando bien de salud y tengo un estrés galopante. Incluso voy a dejar de publicar por un tiempo y de visitar a los que me leen. Con vos hice una excepción, ya que me alegraste la tarde con tus comentarios. Te agradezco que te hayas tomado el trabajo de leer y ver los videos, fue muy lindo encontrarte en la web.
    Un abrazo, Simón.

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    1. Mirella ¡qué bueno que viniste! Que pena lo que me contás de tu salud. Espero que no sea nada grave y que te recuperes pronto. Se nota que sos una persona muy valiosa y sensible. Te mando toda la mejor onda y todas las gracias por haber hecho una excepción con eso de leer y haberte venido a este pago distópico.
      La verdad es que por ahora son todas cosas sueltas por eso están desordenadas, medio a la que te criaste. Historias con aspiración a novela. Jajjaja.
      Para mí leerte y ver tus videos no fue un trabajo sino un placer de esos que uno se da como un "permitido", entre tanto desbarajuste. La que me alegró el día con esos videos fuiste vos y el relato ese medio mágico, ya te digo que me atrapó ahí, al toque nomás. Me vas a tener de pensionista fijo en tu blog.
      Mejorate pronto. Un gran abrazo.

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  2. Una de verdad del borrachos es que, la chica que conociste sobrio, siempre se va con otro tipo a mitad de la noche. Ahora bien, nunca he sabido si, por arruinarte la noche o por motivos extrictamente necesarios a esas horas. Saludos. Nos leemos !!

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  3. Una de verdad del borrachos es que, la chica que conociste sobrio, siempre se va con otro tipo a mitad de la noche. Ahora bien, nunca he sabido si, por arruinarte la noche o por motivos extrictamente necesarios a esas horas. Saludos. Nos leemos !!

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    1. Yo tampoco lo sé Josetxu. Pero que te arruina la noche es una fija.
      Gracias por haber venido a leer.
      Saludos y buena semana.

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  4. nebulosas etílicas... imprescindibles :)

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    1. Hola, Soledad!! Bienvenida. A veces el efecto del alcohol es perjudicial para el karma.
      Me alegra verte y que te hayas tomado la molestia de leerme y dejarme un comentario.
      Muchas gracias.

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  5. Me lo pasé en grande leyéndote, Simón. Ese pedacito de la auto combustión alcohólica es muy bueno. Tiene razón Mirella. Enseguida se le coge cariño a Apolonio y al resto, menos a la chavala que te abandona sin decir ni chao. Un placer leerte.

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    1. Hola Vicente!! Bienvenido a este blog. Qué bueno que te te guste lo que leíste y mejor todavía que me dejes tus palabras para que yo me entere de que te pareció bien la lectura.
      A mí me gustan mucho tus poemas.
      Saludos y mil gracias.

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