Gatos muertos en lugares decentes

Los gritos del Correntino se oían desde la otra punta del galpón donde Pakito y yo todavía estábamos ordenando las sillas que habíamos desapilado para la reunión de comisión de los jueves a la que cada vez vienen más vecinos porque el barrio se está poniendo peor de este lado también y la gente quiere que le demos respuesta “como vecinal” a pesar de que a nosotros nadie nos contesta nunca nada desde la Muni y todo se va en buenos propósitos y en déjeme verlo, que es la contestación típica de los concejales cuando uno va y los encara de una con eso de “¿y los barrios para cuándo?.. tanta peatonal, tanta peatonal.”

Todos los jueves nos vienen con planteos nuevos los de este lado para evitar que los del otro lado se los terminen comiendo porque la merca avanza en aquella parte como una topadora y se lleva puesto los dos lados del barrio.

Nuestro lado es el lado original. Un barrio de casitas de material todas igualitas como esos barrios que se hacen con planes públicos y que construía en su tiempo la provincia cuando tenía plata para hacer casitas que se pudieran pagar a largo plazo por gente laburadora que llevara la cuotita al día y se ganara su techito propio en los sorteos del plan en el que estaba anotada. Eran muchas casitas y muchas familias las que las ocupaban y sabe decir el Correntino Leiva cuando se pone loco por las cosas que pasan, que el barrio es como una ciudad antigua atacada por las hordas de los bárbaros. Le gusta decir eso. Lo ve gráfico. Los otros le dicen siempre lo mismo, como si fuera un santo y seña que nos aprendimos todos para retrucarle la lección de historia del History Channel ¿pero qué te hacés el culto, Corrientes?

En la Comisión hay dos grupos: los viejos, como el Correntino Leiva, que tienen llegada con la Muni o eso les hacen creer los de la Muni a ellos y los jóvenes, como el Chinito y yo, que calentamos el asiento que heredamos de nuestros viejos cuando se murieron y estamos ahí porque habíamos ido a acompañar siempre a nuestros viejos a esas reuniones y los otros viejos de la comisión que quedaban nos abrocharon por portación de apellido, aunque de verdad es porque los vecinos vienen y gritan y putean y exigen, pero no se arremanga nadie a hacerse problema con la Coope ni de casualidad. El Chinito y yo lo hacemos por no faltar a la tradición del apellido y porque nos gusta eso de “lo social” igual que a él le gustan las bicis y a mí el tae-kwon-do, como dice el Damedós. Son formas de ser. Todos los que estamos en la Coope, los viejos y los jóvenes, compartimos una forma de ver y encarar las cosas de lo común. El barrio es lo común a todos.

—Andá Santi… Parece que se lo estuvieran culiando al chabón.

Pakito me señala la parte de adelante, desde donde el Correntino me llama a los gritos pelados. Mientras voy llegando lo escucho discutiendo y desde el portón que separa el galpón veo al grupito. Lo primero que se me ocurre es que me llama como guardaespaldas por lo del cuarto dan. Con las ganas de pelear que tengo yo, barderos del orto, pienso mientras me acerco a donde el Correntino Leiva está dele hacer gestos.

—¿Algún problema? —pregunto y el Correntino Leiva me señala algo tirado en uno de los bancos fijos de la mesa de apoyo escolar.

—¿Son tuyos estos? —me pregunta señalándome a los del grupito que entró pechando la entrada que estaba cerrada pero sin el candado, porque acá es así, hay que llavearlo todo no bien terminan las actividades porque si te olvidaste un candado, mañana no encontrás ni los revoques. 

En el patio veo a dos chabones y una minita. Se nota que cuando el Correntino Leiva los agarró porque escuchó el portón, ya estaban rajando los chabones después de tirarnos al que está acostado ahí en el banco.

Con “tuyos” se refiere al grupo de apoyo para pibes con adicciones con el que me “bendijo” el delegado de la Muni, “porque ya que sos psicólogo, ahorramos presupuesto y queda todo en casa”, durante  una reunión que tuvimos con ellos por los proyectos de los presupuestos participativos, hace tiempo y que quedó como todo, sin aliento. Al proyecto para la contención de las adicciones le ganó la bicisenda y alguna otra cosa por el estilo, cuando fueron las votaciones barriales conjuntas.
Sí nos salió bien la participación en el Regreso a Estudiar de la provincia, así que desde ahí empezamos a movernos con algunos paqueros y otros que no estuvieran perdidos del todo.

—No —digo solamente ya de guardia al lado del Correntino porque no sea que los chabones estén todavía más duros de lo que parecen y se arme un quilombazo posta. Estos todos andan con fierros y no es cuestión de que en el franco uno tenga que pelar la chapa y lo fusilen queriendo hacer de héroe estos chabones.

El grupete prefiere salir corriendo y entonces se escuchan los tiros, muchos tiros y los gritos, muchos gritos.

Pakito corre y traba el portón antes de que se nos siga metiendo gente adentro de la Coope. Lo traba con las llaves, con el cuerpo y yo le digo, salí de ahí, amigo, correte de ahí, pelotudo, vení para adentro.

—La puta que me parió… nos dejaron un muerto, Santucho. Este de acá está muerto.

Yo miro al Correntino Leiva que me muestra el cuerpo en el banco de apoyo escolar ¿Quince años tendrá el guachín que veo ahí como si se hubiera caído en una lata con pintura roja que se va poniendo negra mientras gotea encima del cemento alisado?

Pakito está meta gritarse con el 911.


—¿Sabés lo que me pregunta este hijo de remilputas que me atendió? Le estoy diciendo que se están cagando a tiros y que hay un muerto y me pregunta si vivo en una casa decente… Y ya le dije seis veces la dirección.






Los gatos están rotos.
Los gatos están agujereados
colgando de los techos
como un viento mojado.
Las gatos están agujereados.
Debajo de la lluvia maullaban
y jugaban con balas.
Los gatos se peleaban en la noche.
Los gatos se cazaban.
Los hombres se escondieron
en sus casas.
Todos los gatos están agujereados
en la calle que está muda y callada.
Los gatos están muertos
y un montón de ratones
les afanó las armas.



Comentarios

  1. En este breve relato se podría decir eso de "tanto tienes, tanto vales", sucede no sólo en Corrientes sino en cualquier lado del mundo. Me perdí algo con el lenguaje, disculpa no sé si es "lumfardo".

    Recibe un cordial saludo.

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    Respuestas
    1. Hola Danae!! Bienvenida a mi blog. No transcurre en Corrientes la historia, el Correntino es un personaje al que le dicen así pero la historia pasa en otra parte, en una ciudad grande que se llama Rosario.
      El lenguaje es barrial, no es el lunfardo típico que se conoce como lunfardo y se usaba en los tangos.
      Es el idioma de la calle, pongamoslé.
      Otro saludo cordial también para vos y muchas gracias por venir a ver qué onda.

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  2. Simón, me quedé corto con lo que te dije en el comentario anterior. Tu Literatura no tiene una bala, tiene un cañón. Tenés un talento que no es fácil de encontrar, sucede pocas veces. Yo leo mucho, pero hace rato que no leía a alguien que tuviese la polenta que tenés vos para escribir.
    Yo nací cerca de Villa Diamante, en Lanús, en el Gran Buenos Aires, un barrio peligroso como tantos del conurbano. Tus palabras, tus personajes, los acontecimientos, me son muy familiares. Golpean. Duelen. Y a mi tal vez más que a otros que nacieron en otra parte, porque yo conozco el "idioma de la calle", al que hacés mención en la respuesta anterior.
    Pero eso, creo, no es un freno para que tus textos, así como están, con ese idioma digo, los lea un latino o un español y le llegue como me llega a mí. Hay algo detrás de tus líneas que traspasa las formas de decir que tiene cada sitio. Y eso es lo más importante, lo más valioso, me parece, que tiene tu forma de narrar.
    Te mando un gran abrazo.
    Ariel

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    Respuestas
    1. La verdad te digo, amigo, que me da una alegría enorme lo que me decís porque yo creo que todos, todos los escritores, por más que quieran hablar en neutro, se hacen creíbles cuando ponen la localía en juego.
      La localía, lo que uno vive, mamó, conoce como su propia piel, es lo que traspasa las fronteras y le habla a los demás, como en este caso yo te consigo hablar a vos o a otras personas, Tara, por ejemplo, que creo que es española, pero que de última consultará con google si se pierde con el barrial cerrado.
      Además, en el caso de latinoamérica, me parece que todas las fronteras están rotas en cuanto al idioma, por los doblajes y por las cosas que se mandan de un país a otro en televisión y que internet también quebró las barreras idiomáticas y todos nos entendemos con todos en más o en menos.
      Además (y esta es una opinión muy mía), yo creo que las emociones no tienen idioma.
      Igual yo no pretendo ni publicar ni nada. Soy bastante más modesto en ese sentido. Quiero darme a mí mismo el gusto de escribir y de hacerlo lo mejor que me de el cuero.
      Un abrazo fuerte, Ariel y gracias totales por tus palabras que son re generosas, amigo.

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