Arroz arbóreo





¿Sabés lo que parecés vos? 
Yo ando por tus cuevas como un bicho encerrado, mordiéndote las paredes y las manos con silencios para encontrar el camino en tu jardín.
Ahí hay estatuas de piedra, fuentes, árboles, muchos bancos vacíos con fantasmas sentados.
En tu jardín donde coleccionás las fotos viejas cae nieve mientras un río de hojarascas rasguña con gemidos los oídos.
En tu jardín de rosas color té mis ojos tiemblan y no lloran más.
No tengo más lágrimas y sí tengo un ansia seca y retorcida que parece una higuera.
Semillo en tu profundidad oscura como un color castaño.
Antes de que salga el sol me acurruco lo mismo que un mendigo que encontró un lugar para hacer noche encima de tu pubis donde se junta todo ese olor primavera.
Aunque no seas, a mí siempre me parecés un hogar.




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